De aquí a 40 años, por cada 10 personas en edad de trabajar (de 16 a 65 años) habrá nueve potencialmente inactivas. Eso prevé el Instituto Nacional de Estadística (INE), que ayer presentó su Proyección de la Población de España a Largo Plazo, 2009-2049.
El estudio, que proyecta un escenario futuro tomando como referencia las tendencias demográficas más recientes, muestra “un cambio sustancial” en la conocida como tasa de dependencia, explica el subdirector de Estadística de población del INE, Miguel Ángel Martínez. De hecho, la tasa de población inactiva casi duplicará la actual, que se sitúa en 4,8 personas por cada 10 trabajadores potenciales.

“Es mucha casualidad que esta proyección salga justo ahora”, denuncia el economista Juan Francisco Martín Seco, para quien ese desequilibrio serviría de justificación al Gobierno para retrasar la edad de jubilación a los 67 años, como se prevé que anuncie hoy.
“Las proyecciones a 40 años parten de unos supuestos que después se cumplen o no. Hace 25 años las estadísticas decían que hoy habría un cataclismo, que no se podrían pagar las pensiones. Pero la población ha aumentado, por la inmigración”, argumenta. Desde el INE, Martínez admite que la inmigración puede modificar esta proyección.
Martín Seco añade que la población activa no sólo depende de la demografía, sino también de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, de la tasa de paro y de la productividad. Además, defiende que las pensiones no se tienen por qué financiar sólo con las cotizaciones sociales. “Se pueden financiar con los ingresos del sector público, como los impuestos”, reivindica.
El desequilibrio entre la población activa y la inactiva vendrá dado, según el estudio del INE, por un envejecimiento brutal de la población. En 2049, el número de personas mayores de 64 años duplicará el actual: pasará de 7.628.934 (un 17% del censo total) a 15.325.274 (un 32%). La esperanza de vida crecerá en unos seis años (84,3, los hombres, y 89,8, las mujeres).
No obstante, el INE calcula que la población apenas crecerá en los próximos 40 años, 2,1 millones de personas más que ahora. “Hemos formulado esta hipótesis calculando que cada año entrarán en España unas 400.000 personas, teniendo en cuenta la tendencia actual”, explica el representante del INE. Desde 2006, la población española ha crecido 2,3 millones de personas gracias, sobre todo, a la inmigración, aunque en el último año sólo se registraron 450.000 ciudadanos nuevos.
“La administración ya sabía que esto iba a ocurrir, pero no han hecho ningún tipo de previsión”, denuncia el presidente de la Sociedad de Médicos de Residencias, Alberto López Rocha. Asegura que retrasar la edad de jubilación no es la solución, al contrario.
“Al deterioro físico por la edad, habrá que sumar que seguir trabajando empeorará la salud de los ciudadanos y con ello aumentará el gasto sanitario”, explica. Según López Rocha, si las administraciones no toman cartas en el asunto, el sistema sociosanitario público no podrá satisfacer las necesidades del creciente número de mayores.
Prevenir el deterioro físico
El presidente de la Sociedad Española de Geriatría, Pedro Gil, explica que los problemas de salud de los mayores se centran en las enfermedades crónicas y la dependencia, por eso destaca la necesidad de desarrollar la ley de dependencia desde un punto de vista positivo. “No en negativo, como la tenemos ahora”, denuncia. Eso implica, según explica, “programas de prevención”.
La ley de dependencia insta a las autonomías a promover la autonomía personal, para prevenir y evitar así en el mayor número de casos el deterioro físico y psíquico que desemboca en dependencia.
No obstante, las ayudas que se han otorgado y los programas que se han puesto en marcha para conseguirlo son aún subsidiarios.
Gil también reclama que se potencie el papel de los médicos geriatras, ya que sólo “unos 400″ trabajan en el Sistema Nacional de Salud, y que el Ministerio impulse un Plan Nacional de Atención al Anciano. Según explica, el envejecimiento de la población debe llevar al Gobierno a modificar el modo en que se produce la retirada de la etapa laboral. “Se debe promover la desvinculación progresiva del mercado de trabajo para que la persona no se sienta desplazada de la sociedad de un día para otro”, defiende Gil.
Según el director del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), Eduardo Moyano, el aumento de la esperanza de vida planteará a la administración el reto de satisfacer las expectativas de ocio de los jubilados. “La demanda de servicios es una oportunidad para el sistema económico”, defiende, y coincide en que “sin gente joven, España va a necesitar inmigrantes”.
De hecho, si bien se espera que en 40 años la tasa de fecundidad aumente y se pase de la media actual de 1,4 hijos por mujer a 1,7, el descenso del número de mujeres en edad fértil impedirá que la sociedad española rejuvenezca. No obstante, el INE se muestra optimista y calcula que a partir de 2028 habrá más nacimientos. Será entonces cuando las niñas nacidas en la década de 1990, cuando hubo más partos que en la anterior, empiecen a ser madres.
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