Los expertos y profesionales de la estadística nos vemos habitualmente atacados ante insinuaciones e interpelaciones de diversa índole.
Más allá del famoso precepto de “si tenemos dos pollos, yo como dos y tú ninguno, la estadística explica que, en términos medios, nos hemos comido uno cada uno”, malinterpretado hasta la saciedad esta rama de la ciencia ofrece unas posibilidades cuasi-infinitas de desarrollo y aplicación.
Una ciencia transversal
Existen muchas definiciones de lo que es la estadística, pero nos quedaremos con la siguiente por su brevedad y concisión:
La estadística estudia los métodos científicos para recoger, organizar, resumir y analizar datos, así como para sacar conclusiones válidas y tomar decisiones razonables basadas en tal análisis en la búsqueda de la explicación de condiciones regulares en fenómenos de tipo aleatorio.
Hoy en día la Estadísica se ha convertido no solo en una herramienta teórica que abundaba en la literatura científica, sino en una verdadera herramienta de aplicación en múltiples facetas de la empresa.
Cada vez toma más importancia la aplicación de metodologías estadísticas en la gestión de proyectos y presupuestos. Por ejemplo, la gestión de presupuestos en materia de sanidad y seguridad social es hoy día inconcebible sin la utilización de metodologías estadísticas capaces de recopilar la inmensa cantidad de datos disponibles de forma contínua, y su posterior tratamiento a través de herramientas informáticas.
De igual forma, el análisis estadístico permite proporcionar una radiografía óptima de la situación demográfica y social de un país, además de una predicción del comportamiento evolutivo de las poblaciones. Gracias a ello es posible, por ejemplo ajustar de forma más adecuada los presupuestos generales de un país (más allá de las decisiones últimas de los políticos).
Así, la stadística es empleada por multitud de profesionales en campos tan diversos como la medicina, la arquitectura, la investigación comercial y social, la meterología, la biología, etcétera.
Métodos cuantitativos versus métodos cualitativos
Tradicionalmente han existido dos conceptos o filosofías de trabajo en cuanto a las metodologías a llevar en los procesos de investigación. La visión cualitativa, permitía hacer a un lado la recogida y análisis de datos puramente cuantitativos, centrándose en aquellos valores objetivos medibles a través de técnicas cualitativas (observación, entrevista, validación, etcétera).
Sin embargo, actualmente los profesionales combinamos ambas metodologías, denominando en ocasiones a esta combinación como “Metodología Cuali-Cuanti”, aplicando preceptos estadísticos a las técnicas tradicionales de investigación cualitativa.
El atractivo de la estadística radica pues en su versatilidad. Normalmente, los procesos de investigación han ido tornándose en flexibles a lo largo de las últimas décadas, gracias en parte a los avances tecnológicos que han dotado de potencia al tratamiento informático de la información.
Desde Laplace hasta Tukey
En sus orígenes, la estadística era una nueva modalidad dentro de la ciencia matemática, y algo destinado fundamentalmente a los conteos, los juegos de azar, la taxonomía y el número de suicidios.
Desde los primeros contribuyentes a la causa, como Bernoulli, Pearson, Gauss, Bayes y De Moivre hasta los genios del siglo XX como Yule, Pearson, Fisher, Sneadecor o Cochran, la Estadística ha ido ganando peso entre la actividad científica y entre la actividad humana, de forma que hoy sería inconcebible un mundo sin la aplicación de la Estadística.
La Teoría de Juegos, la Ley de los Grandes Números, el Análisis de Series Temporales, el Diseño de Muestras, el Cálculo de Probabilidades, el Control de Calidad, los Test de Correlación Chi-Cuadrado, los test ANOVA, son hoy en día de inmensa utilidad y aplicación en multitud de ámbitos profesionales.
Estadística y mundo 2.0
Además, parece que la estadística y la penetración exponencial de las nuevas tecnologías van de la mano, no sólo por la enorme ayuda que el desarrollo del software durante los últimos años ha permitido que los análisis estadísticos se realicen de forma rápida y económica (operativamente hablando), sino que la estadística podría considerarse en sí una herramienta de análisis 2.0.
Desde hace ya algún tiempo, las redes sociales como Facebook, Tuenti, etcétera, se nutren de un contínuo análisis estadístico en el desarrollo de sus aplicaciones internas (juegos, chats, sugerencias, etcétera) y en la asignación de publicidad, entre otras utilidades.
Las redes sociales son, al fin al cabo, un enorme sistema de nodos en el que la Investigación Operativa (rama de la matemática y la estadística) tendrá mucho que decir en el futuro cercano. Quién sabe, a lo mejor el algoritmo de Dijkstra es capaz de descubirnos que las relaciones sociales virtuales se basan en interrelaciones basadas en similitudes euclidianas.