El 11 de julio de 2012, Mariano Rajoy como Presidente del Gobierno del Reino de España ha presentado la propuesta de subida del IVA, de tal forma que el tipo general pasa del 18% al 21% y el reducido del 8% al 10%.
Muchos economistas critican esta decisión, ya que en un país en recesión, con el consumo interno degradado, la balanza comercial deficitaria de forma congénita y la presión sobre la financiación pública, el incremento de impuestos indirectos que gravan el consumo, puede suponer un efecto contradictorio al que se persigue. Si a ello se une el fraude existente en nuestra economía (y que con una subida del 18% al 21% puede acrecentarse) no parece un escenario muy adecuado para tomar esta medida.
¿Qué es el IVA?
El IVA es un impuesto indirecto sobre el consumo, es decir financiado por el consumidor final. Un impuesto indirecto es el impuesto que no es percibido por el fisco directamente del tributario. El IVA es percibido por el vendedor en el momento de toda transacción comercial (transferencia de bienes o prestación de servicios). Los vendedores intermediarios tienen el derecho a reembolsarse el IVA que han pagado a otros vendedores que los preceden en la cadena de comercialización (crédito fiscal), deduciéndolo del monto de IVA cobrado a sus clientes (débito fiscal), debiendo abonar el saldo al fisco. Los consumidores finales tienen la obligación de pagar el IVA sin derecho a reembolso, lo que es controlado por el fisco obligando a la empresa a entregar justificantes de venta al consumidor final e integrar copias de éstas a la contabilidad de la empresa.
Origen del IVA en España
Los impuestos indirectos se originaron en nuestro país en el siglo XIV, cuando el Reino de Castilla trataba de reconquistar los territorios del Reino de Granada Así, en 1342, el rey Alfonso XI comenzó a gravar el comercio con un nuevo impuesto en el reino.
Hablando sobre el actual IVA, como tal, fue implantado por primera vez en Francia, en 1954, y en España fue introducido el 1 de enero de 1986, con la entrada del país en la Comunidad Económica Europea (CEE).
Evolución del IVA en España
La siguiente tabla muestra la evolución del tipo impositivo desde su entrada en vigor:
| Año | Superreducido | Reducido | General | Elevado | Gobierno |
| 1986-1991 | - | 6% | 12% | 33% | PSOE |
| 1992 | - | 6% | 13%-15% | 28% | PSOE |
| 1993-1994 | 3% | 6% | 15% | - | PSOE/PP |
| 1995-2009 | 4% | 7% | 16% | - | PP/PSOE |
| 2010 | 4% | 7%-8% | 16%-18% | - | PSOE |
| 2011 | 4% | 8% | 18% | - | PSOE |
| 2012 | 4% | 10% | 21% | - | PP |
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la AEAT
Sin embargo, a pesar de la subida del IVA a lo largo de su existencia, la recaudación no ha seguido la misma tendencia.
Si enfrentamos la evolución de la recaudación por IVA con la evolución de la tasa de desempleo se tiene el siguiente gráfico:
Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la información tributaria de la Estadística de Impuestos del Instituto Nacional de Estadística
Con los datos disponibles hasta 2007, se observa que ni siquiera en el global del periodo 1994-2007, donde sistemáticamente se reduce la tasa del desempleo tras la crisis de 1992, la recaudación por IVA sobre el total del PIB crece. Es más, a partir del año 2000 se produce un significativo descenso.
Es decir, pese a los incrementos de los tipos impositivos del IVA y las épocas de bonanza en lo relativo al empleo, algo que podría relacionarse directamente con el incremento y dinamismo del consumo interno del país, debido a una mayor renta disponible en las familias y unas mayores tasa de ahorro, la recaudación por IVA sobre el PIB español ha llegado a perder prácticamente la mitad de su aportación (del 6% en 1991 al 3% 2007)
En siguienes artículos, intentaré analizar la relación del IVA con otros componentes macroeconómicos.
Artículo escrito originalmente aquí.
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